Jaipur.

La llamada Ciudad Rosa , aparte de sus característicos edificios y murallas, tiene otro encanto que es su ambiente , sus calles , sus mercados infinitos y , por supuesto, sus gentes. Si tienes ganas de perderte, de hablar con gente amabilísima o, simplemente, de comprar no puedes dejar de visitar Jaipur, la capital del Rajasthan. Esta ciudad empezó a ser rosa cuando sus habitantes decidieron pintarla de este color para homenajear al príncipe Alberto en su visita.

Lo que incluía el programa.

Palacio de los VientosEl palacio de los vientos. Mera fachada para que las mujeres de la corte del maharajá pudieran ver el ritmo de la ciudad a través de sus ventanas, es el principal símbolo de Jaipur.



City PalacePalacio del Maharajá. El palacio era bonito, pero el calor y el guía (con su ¿castellano?) convirtieron la visita en un suplicio.



Subida a AmberFortaleza de AmberLa fortaleza de Amber. Se llegaba hasta la fortaleza a lomos de un elefante (una horterada para turistas que resultó divertida y permitió disfrutar mejor de preciosas vistas). La fortaleza ha soportado bastante bien el paso del tiempo y las penurias económicas.
 

Una excursión por nuestra cuenta.
 Templo de Galta
Templo de Galta. Por la tarde, alquilamos un taxi y visitamos el templo de Galta (a una media hora de Jaipur). Está enclavado en una garganta y resulta un ejemplo de cómo se debe construir para que los edificios armonicen con el paisaje. Era domingo y el templo estaba abarrotado de familias que subían a cumplir su deberes religiosos, bañarse y divertirse. Si podéis visitarlo en domingo, no lo hagáis otro día.

 
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