Agra.

    Para llegar a la ciudad del Taj Mahal, nos pegamos la primera paliza en autobús. Una tontería comparado con lo que vino después. La agencia de viajes tuvo el acierto de dejar el Taj Mahal para el final de la visita.. Posiblemente, el resto de monumentos no hubiese resistido la comparación.

    Por el camino.
     Fathepur SikriUnas horas antes de llegar a Agra, nos detuvimos en Fathepur Sikri. Una ciudad fantasma antigua capital del imperio Mogol. Las inmensas explanadas de piedra arenisca roja se convierten, al sol, en auténticas sartenes. Dentro no venden agua.La guía nos comentó que, en anteriores visitas, habían sido frecuentes las lipotimias.O sea, que, además del sombrero y las gafas de sol, aconsejamos ir provisto de agua.

    Lo que incluía el programa.
     Fortaleza de Agra La fortaleza de Agra. Además de su brillante arquitectura,esta forrtaleza ofrece unas románticas vistas sobre el río Yamuna y el Taj Mahal. Se pueden ver los primeros ejemplos de pietra dura (técnica de incrustaciones de piedras semi preciosas en mármol).



     El Taj Mahal. Un compañero de viaje hizo la visita con 38 grados de fiebre y no se arrepìntió. Impresionante tanto en su conjunto (eso lo sabíamos antes de ir), como en sus más pequeños detalles.Ah, un consejo, todos los lugares sagrados deben visitarse sin zapatos. En algunos lugares el suelo alcanza temperaturas más que respetables, a nosotros nos vinieron muy bien los calcetines de deporte.

    Taj MahalTaj Mahal desde más cerca







    Lo que visitamos por nuestra cuenta.
    Por la tarde, alquilamos un rickshaw (motocarro) y nos dio tiempo para ver dos monumentos pequeños, pero encantadores.
    Chini-ka-RauzaChini-ka-Rauza. La tumba del poeta-ministro Afzal Khan. Lo de la foto es, sólo, la puerta de entrada al recinto.



    Itimad-ud-DaulahMausoleo de Itimad-ud-Daulah. Popularmente conocido como Baby Taj. El trabajo de pietra dura resulta aquí tan espectacular como el del Taj grande.
     


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