El biotopo del Manatí.
Fue lo que más nos llamó la atención. Cualquier ornitólogo
o botánico se lo hubiese pasado en grande. No vimos ningún
manatí, pero ya nos avisaron de que era difícil. Lo más
espectacular, al final, cuando el río se estrecha un poco y la barca
pasa entre dos muros altísimos de vegetación. Existe, además,
un manantial de aguas sulfurosas donde, si no tenéis muchos reparos,
os podéis dar un remojón |
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Livingston.
Parece un trozo de Jamaica dentro de Guatemala.
Su aislamiento del resto del país, la población y cultura
garífunas (de raza negra) y la omnipresencia del coco en su gastronomía,
hacen de Livingston un lugar completamente deiferente al resto de Guatemala
con la que sólo comparte la cerveza Gallo.
Un aviso: es el Caribe y tiene playa, pero
no se parece a la de las postales. |
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El castilo de San Felipe.
Este castillo, situado en la desembocadura de
Río Dulce, fue edificado para proteger Guatemala de las incursiones
de los piratas. Los guías te avisan "si usted viene de España,
le parecerá muy pequeño". Lo que no es habitual en
España es ver un castillo entre palmeras al borde de un río
mucho más ancho que el Ebro. |
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