Panajachel y el lago Atitlán.

El lago.

    Los 1600 metros de altura sobre el nivel del mar, los 15 grados de latitud norte (por debajo del Trópico de Cáncer) y el lago hacen que esta caldera volcánica tenga el microclima más agradable que conocemos. El que inventó el eslogan "Guatemala, el país de la eterna primavera", lo hizo a orillas de lago Atitlán, seguro. Si, como la mayoría de la gente, te alojas en Panajachel, no dejes de hacer excursiones a otros pueblos que bordean en lago. El placer está en el camino más que en el destino.
Dicen que se trata del lago más bello del mundo. Tú mismo. Los volcanes Tolimán y San Pedro enmarcan esta vista.

 Panajachel.

    Tanta delicia en el clima y el paisaje tenía que pagar algún peaje. Lo hace en Panajachel. Llegando por la carretera, desde Sololá, nos da la bienvenida un monstruo de hormigón que no se llegó a acabar, pero que avisa de lo que nos podemos encontrar. Se trata de una ciudad turística (hoteles, restaurantes y bares) orientada hacia el visitante gringo. Nosotros nos alojamos en hotel Barceló del Lago. La cadena española adivinó pronto el potencial turístico de la zona, uina vez acabada la guerra civil. La parte positiva de la masificación turística es que puedes encontrar algo de vida nocturna. Nosotros cenamos en el Circus. Una pizzería no muy cara. A los dueños les gusta la música y hacen akgunas actuaciones. Ella canta bien y él acompaña a la guitarra con solvencia, pero lo mejor fue el duo de guitarras formado por el dueño y otro músico, un auténtico virtuoso. Si sigue por allí, os garantizamos que disfrutaréis escuchándolo.

Santiago Atitlán.

    Enfrente de Panajachel, al otro lado del lago, se encuentra Santiago. Al llegar, nos esperaban dos señoras y algunas niñas vestidas con sus mejores galas. Su objetivo, dejarse fotografiar a cambio de algunos quetzales. La mayor había servido de modelo para la moneda de 25 centavos. Lo hacía valer para que la fotografiásemos a ella en lugar de a su compañera, que, además "era más joven y podía trabajar". Nosotros ya habíamos fotografiado a la joven Subiendo una empinada cuesta, bordeada de tiendas de artesanía, se llega hasta la iglesia, donde es curioso ver a los santos envueltos en túnicas de telas de vivos colores que se renuevan con frecuencia.
    La figura más original de Santiago es Maximón. Tiene facciones de ladino (como llaman los indígenas alos que no lo son.) y es amante del alcohol y el tabaco y éstas son las ofrendas que acepta, además del dinero. Lo encontraréis siempre con un pitillo en la boca y echando tragos. Su custodia se encarga a una familia cada año, tendréis que preguntar para encontrarlo. A los turistas les hacen pagar por verlo, y más por fotografiarlo.

Otros pueblos.

    Visitamos también Santa Catarina Palopó y San Antonio Palopó. En este último comimos en un restuarante propiedad de un polaco. Una deliciosa Mojarra (un pescado del lago), unas cervezas Gallo (la cerveza guatemalteca) y una terraza sobre el lago con una vista preciosa hicieron que el lentísimo servicio fuese más llevadero. En cada pueblo, las mujeres tienen un diseño especial para sus huipiles, puedes saber de qué pueblo son fijándote en él.
 
Los huipiles de Santa Catarina Palopó son azules.
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